lunes, 14 de mayo de 2012

Id y anunciad, a todas partes…! Parte II


Continuación de la Evangelización...
 
Domingo 2° (22/04/2012) (3er. Domingo de Pascua):
La salvación llega por la conversión y el perdón de los pecados. Testigos del Señor Resucitado: Jesús se apareció a sus discípulos, que dudaban, para fortalecer su fe de que él había resucitado. Después los envió -como nos envía a nosotros- para dar testimonio de su perdón y de su nueva vida Evangelio (Lc 24,35-48)

Esta vez comenzamos nuestra misión desde el Boulevard de Catia, en Pérez Bonalde. Igualmente, entonando cantos, compartiendo testimonios, rezando las laudes y llevando la buena noticia de dos en dos a todas las personas que atendían el llamado de Jesucristo.

Jóvenes matrimonios, expresando su convicción de que Dios es la piedra angular en medio de su matrimonio, para sobrellevar con alegría las vicisitudes y pruebas que se experimentan. Asegurando, de que se puede vivir con fidelidad  y abiertos  a la vida.

Igualmente, los Seminaristas que nos acompañaron expresaron su testimonio y recordaron el momento de haber escuchado el llamado al Sacerdocio desde sus países de origen, tales como: Colombia y España, respectivamente. Dios llama al hombre a la Felicidad, el hombre libremente responde, y por eso, estamos aquí.

Al cerrar esta jornada Dios, nos regaló el poder compartir con hermanos(as) de otras parroquias (Oropeza y Casa Blanca) y unidos en un mismo amor, en una misma fe, en un mismo bautismo, en un mismo espíritu, celebrar la alegría de la Evangelización.




Id y anunciad, a todas partes…!


Durante tres semanas, los hermanos y hermanas del Camino Neocatecumenal*, que hacen vida y se forman en las diferentes parroquias de Caracas y en toda Venezuela, siguiendo el llamado de la Iglesia para llevar la buena nueva a todas las gentes, en cada rincón del país, y especialmente en este tiempo de cincuentena pascual en que ¡Jesucristo en nuestra Pascua verdaderamente ha resucitado!, han salido a las calles para expresar a todos y a todas las personas que Dios les ama sin limitaciones y les quiere tal cual y como son. Que Jesucristo no se quedó en la muerte, él la ha vencido para darnos la felicidad y la vida eterna. 
En su momento,  el Beato Juan Pablo II, ya expresaba la necesidad de una ”nueva evangelización“, aplicando ”Nuevos métodos, nuevos contenidos, nueva creatividad, una nueva evangelización que sea por tanto nueva en sus métodos y en sus contenidos, en su expresión y en su realización“.

Por su parte, Benedicto XVI en 2011, resaltó la labor apostólica del Camino Neocatecumenal, y exhortó a sus miembros a intensificar esa misión en “profunda sintonía” con los obispos de sus diócesis y a contribuir con la nueva evangelización.

«Vuestro firme compromiso ha sido proclamar a Cristo resucitado abandonando a menudo seguridades personales y materiales», lo que es posible gracias a «un camino que ayuda a redescubrir a los que ya han recibido el bautismo, la belleza de la vida de la fe y la alegría de ser cristianos», aclaró Benedicto XVI (2012).

Es por ello, que compartimos esta extraordinaria experiencia y aprovechamos en hacerte la invitación a que te unas a la nueva evangelización, que tanto hace falta en nuestra Iglesia Católica.

Domingo 1° (14/04/2012) (2do. Domingo de Pascua):
Debemos confiar en la Misericordia del Señor. Dios es Misericordioso y nos ama a todos. Jesús resucitado quiere transformar nuestra vida.

Sí, ¡Jesucristo ha resucitado! La alegría de la Resurrección nos llamó a recorrer las calles del oeste. Desde la Parroquia Santa Teresita del Niño Jesús (Catia) hasta el Parque del Oeste (Av. Sucre).


En nuestro caminar, entonamos cantos a la virgen y de invitación a la alegría y a la reflexión.


Jóvenes, Mujeres, Niños, Hombres, Seminaritas, Matrimonios, llevando la buena noticia de que Dios nos ama.

La Iglesia tiene la vocación de llevar la alegría al mundo, una alegría auténtica y duradera. Por tanto, compartimos con muchas personas el rezo de las Laudes.


Para finalizar, esta jornada de Evangelización, varios hermanos expresaron su testimonio de cómo Dios ha transformado su vida. Que vale la pena estar en la Iglesia, de seguir y conocer a Jesucristo.